¿No viene cuando lo llamas?
🗓 15 de agosto de 2026 · ⏱ 9 min de lectura
Hay perros que vienen cuando los llamas… y otros que parecen no haberte oído nunca. Si tu perro no viene cuando lo llamas, es fácil pensar que no te obedece, que es terco o que simplemente prefiere hacer la suya. Pero antes de buscar una forma de hacer que venga, vale la pena preguntarnos qué está pasando realmente.
Quizás la llamada no le sea lo suficientemente interesante, quizás ha aprendido que volver contigo significa que se acaba algo divertido o quizá el entorno le ofrece estímulos mucho más potentes que cualquier palabra que le digas.
Entender por qué tu perro no vuelve es el primer paso para recuperar una llamada fiable.
Lo más imortante
Que tu perro no venga cuando lo llamas no significa necesariamente que no sepa qué le estás pidiendo. Es posible que conozca perfectamente la palabra, pero que en ese momento haya algo que le resulte más interesante, importante o gratificante.
Imagina que está oliendo algo especialmente interesante, jugando con otro perro o explorando un sitio nuevo. Si volver contigo siempre implica perder lo que estaba haciendo, es comprensible que cada vez le cueste más responder.
Por eso, antes de repetir la llamada una y otra vez o aumentar el tono de voz, es interesante preguntarse: ¿qué está ganando mi perro cuando decide no venir? ¿Y qué gana cuando sí viene?
La respuesta a estas preguntas nos dará mucha más información que pensar simplemente que "no hace caso".
¿Qué pasa cuando le llamas?
La forma en que utilizamos la llamada puede influir mucho en la respuesta de nuestro perro. Si a menudo le llamamos para ponerle la correa, irse del parque, interrumpir una actividad que le gusta o hacer algo que no le resulta agradable, es posible que acabe asociando esa palabra con la pérdida de cosas buenas.
También puede ocurrir que le llamemos muchas veces cuando sabemos que probablemente no vendrá. «Ven, ven, ven…» mientras el perro sigue haciendo la suya. Con el tiempo, la palabra puede perder valor porque el perro aprende que no siempre es necesario responder a ella.
Por eso, antes de cambiar la conducta del perro, vale la pena revisar nuestra propia manera de utilizar la llamada: ¿cuándo la utilizamos, qué pasa después y cuántas veces la repetimos sin obtener respuesta?
La llamada debería ser una información clara y significativa, no un sonido que el perro escucha repetidamente mientras sigue haciendo lo que estaba haciendo.
No lo llames sólo cuando quieras que deje de hacer algo
Si cada vez que llamas a tu perro es porque debe dejar de jugar, volver a casa, ponerse la correa o interrumpir alguna actividad que le gusta, es fácil que la llamada pierda valor.
Por eso es interesante utilizarla también en situaciones en las que venir contigo tenga consecuencias positivas y no implique necesariamente que se acabe la diversión. Puedes llamarle, recompensarle que venga y luego permitirle seguir explorando o volver al juego.
De esta forma, tu perro aprende que responder a la llamada no significa siempre perder lo que estaba haciendo. Por el contrario, venir contigo puede formar parte de la actividad y no ser necesariamente su final.
Esto es especialmente importante si queremos construir una llamada fiable: no podemos esperar que el perro vuelva con entusiasmo si, desde su experiencia, volver siempre significa que acaba lo que le gustaba.
No pongas a prueba la llamada constantemente
Si tu perro está corriendo detrás de otro perro, ha encontrado un olor especialmente interesante o está completamente concentrado en algo, probablemente aquél no es el mejor momento para comprobar si vendrá cuando lo llames.
Si lo haces repetidamente y no responde, puedes acabar acumulando experiencias en las que el llamamiento no tiene ninguna consecuencia. Y, al mismo tiempo, tú puedes acabar frustrándote cada vez más.
Es mucho más útil empezar en situaciones en las que sabes que tienes muchas posibilidades de obtener una respuesta e ir aumentando progresivamente la dificultad. De esta forma, la llamada se mantiene clara y tu perro tiene muchas oportunidades de acertar.
La llamada fiable se construye con muchas respuestas correctas
Una llamada fiable no aparece de un día para otro. Se construye a partir de muchas experiencias en las que tu perro escucha la llamada, decide venir y descubre que hacerlo vale la pena.
Al principio, es fácil conseguirlo en situaciones sencillas: en casa, en el jardín, durante un paseo tranquilo o cuando tu perro está pendiente de ti. Cada vez que responde, estás reforzando el hábito de dejar lo que está haciendo, darse la vuelta y venir hacia ti cuando le dices.
Poco a poco, puedes practicar en situaciones más variadas y con más distracciones, siempre manteniendo un nivel de dificultad que permita que tu perro siga acertando. De esta forma, no sólo aprende el significado de la palabra, sino que construye una historia de respuestas correctas.
Con el tiempo, venir cuando le llamas deja de ser una conducta excepcional que sólo aparece cuando hay un premio extraordinario y se convierte en un comportamiento conocido y practicado.
La fiabilidad no se entrena exigiendo una respuesta perfecta; se construye acumulando muchas buenas respuestas.
Para que este hábito se mantenga, es importante que venir contigo siga teniendo valor. No siempre debe significar que se acaba el paseo o que pierde lo que estaba haciendo. A veces, después de venir, puedes dejarlo volver a explorar o reanudar la actividad.
¿Y si no viene cuando lo llamas?
Si lo has llamado y tu perro no responde, evita repetirlo un y otra vez. Si cada intento termina sin respuesta, la palabra pierde fuerza y tú terminas aumentando la frustración.
Tampoco es buena idea perseguirle o enfadarte cuando finalmente vuelve. Si consigues que venga después de varios intentos, es importante que encontrarte con él siga siendo una experiencia segura y positiva.
Si la situación no es segura, prioriza siempre evitar que el perro pueda alejarse o ponerse en peligro. En estos casos, es mejor ir a buscarlo, reducir la distancia o utilizar una correa larga que permita trabajar la situación con mayor control.
Y sobre todo, pregúntate qué ha hecho que esa llamada fuera demasiado difícil. Quizás había una distracción demasiado intensa, demasiada distancia o simplemente todavía no había practicado suficientemente aquella situación.
Un error puntual no significa que la llamada esté perdida. Nos indica que hemos ido demasiado rápido o todavía tenemos que construir más experiencias de éxito.
Consejo Boskan
Una llamada fiable no se construye sólo cuando necesitas que tu perro vuelva. Se construye mucho antes, en todas aquellas pequeñas ocasiones en las que le llamas y él decide venir. Aprovecha los momentos fáciles, practica en situaciones distintas y procura no pedirle una respuesta que todavía no está preparado para dar.
Y cuando un día no venga, no lo conviertas en una batalla. Observa qué ha pasado y pregúntate qué puedes cambiar para que la próxima vez tenga más posibilidades de acertar.
La fiabilidad no nace de exigir más al perro, sino de acumular experiencias suficientes para que volver con nosotros se convierta en un hábito.
En resumen...
Si tu perro no viene cuando le llamas, antes de pensar que no te obedece, intenta entender qué está pasando. La llamada puede haberse debilitado porque se ha utilizado demasiado, porque a menudo ha significado el final de algo que le gustaba o porque todavía no se ha practicado lo suficiente en situaciones con distracciones. Recuperarla requiere tiempo, muchas respuestas correctas y aumentar la dificultad de forma progresiva. El objetivo no es conseguir que tu perro vuelva porque teme no hacerlo, sino que aprenda que venir con nosotros es una respuesta segura, conocida y que habitualmente vale la pena.
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